Busco a mi hijo

Reportajes

Catarroja reúne a más de 200 personas de la Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón que sospechan que sus hijos fueron robados poco después de nacer.

La Casa de la Cultura de Catarroja empezó el pasado sábado a llenarse de gente desde primera hora de la mañana. Algunos habían recorrido muchos kilómetros para llegar hasta allí. Lo primero que hacían era rellenar un formulario en el que se debía de especificar los datos personales y los de la persona a la que querían buscar. La mayoría son padres que buscan a sus hijos.

Antonio llega desde Manises. Es la primera vez que acude a una reunión como ésta. Hace la cola para poder hacerse la prueba de ADN. Su idea es poder contrastar los datos con los de los restos de su hijo fallecido el 1 de marzo de 1985 cinco horas después de nacer. “Primero nos dijeron que era una niña, después que un niño, después que había nacido deforme y a las horas que había muerto”, nos cuenta Antonio. Hace casi 30 años de aquel episodio pero lo recuerda como si fuera ayer. “Vino el médico y nos dijo que si ya teníamos dos hijos que para que queríamos otro”, recuerda con rabia. “Me paró un familiar porque si no lo llega a hacer le hubiera pegado un puñetazo”, reconoce.

Vicen busca a su hermano. Nació en 1969 en el hospital de La Cigüeña. Cuenta que a las dos horas de nacer les dijeron que había muerto por un problema en el bazo. En un principio no sospecharon, sin embargo, poco después empezaron a hacerlo al ver que ocurrían cosas extrañas como que no existía ningún informe médico sobre las causas del fallecimiento. Mira hacia todas partes buscando un chico alto, delgado, moreno y con el pelo rizado. “Es como nos hemos imaginado que podría ser ahora viendo al resto de la familia”, nos confiesa Vicen.

José Ramón se desplaza desde Alicante. Busca a un cuñado. Su suegra, ya mayor, cree que le quitaron a su hijo nacido en agosto de 1972. “Les dijeron que el bebé tenía problemas y lo llevaron a la incubadora”, explica José Ramón. A las pocas horas, algo que se repite en la mayoría de las historias, se les comunicó que el niño había fallecido que ya estaba enterrado y que el hospital se había hecho cargo de todo. El padre pidió ver el cadáver pero no le dejaron. Al tiempo, la familia necesitó papeles sobre el fallecimiento. José Ramón fue al cementerio y se encontró con que las fechas no coincidían, que había facturas de un entierro pagadas dos meses después del fallecimiento del niño y que en los documentos, los nombres estaban tachados. “Mi suegra está convencida de que se lo robaron y por eso he venido para informarme y poner una denuncia para que se pueda investigar”, comenta. Dos de los tres cuñados de José Ramón tienen dos dedos del pie derecho pegado y piensan que la persona a la que buscan podría tenerlos también.

Ana es de Ribarroja del Turia. Después de dar muestras para el análisis de ADN nos cuenta su historia. Su hija nació el 16 de enero de 1979 en el hospital La Fe de Valencia. Al poco tiempo, les dijeron que la niña había nacido mal y les aconsejaron no verla. El marido de Ana no hizo caso de las recomendaciones e insistió en ver el cadáver. “Nos lo enseñaron muy de lejos, casi no vi nada”, recuerda Mario, marido de Ana. Siempre pensaron que algo raro había pasado. El hospital también les dijo que se encargarían del entierro. “Éramos muy jóvenes y por la inexperiencia accedimos. La enterraron en una fosa común, por lo que ahora no podemos levantar el cadáver para hacerle pruebas de ADN y comprobar que de verdad es nuestra hija”, cuenta Ana.

Valencia ciudad de salida

La organización del encuentro trabaja para poder crear una base de datos de afectados de la zona con la que encontrar coincidencias de fechas, nombres de médicos y hospitales con el fin de poder ayudar a la fiscalía en sus investigaciones. Inés Madrigal, coordinadora de los afectados de la Comunidad Valenciana, Murcia y Aragón, animó a todo el que tenga sospechas fundadas a que denuncie su caso. “Si no se presenta denuncia los fiscales no pueden investigar”, comentó Inés. Además, aprovechó la ocasión para hacer un llamamiento a los padres adoptivos a los que pidió su colaboración. “Muchos no saben que los niños fueron robados a otras madres. No va a pasar nada, sus hijos les van a seguir queriendo igual pero también tienen que saber que sus padres bilógicos les quisieron y les quieren”, comentó Inés.

Otra de las organizadoras, Mari Ángeles de la Fuente, fue más lejos y se atrevió a señalar que Valencia durante las décadas de los 70 y 80 fue una puerta de salida de bebés robados hacia muchos lugares de España. La razón para llegar a esa conclusión, según Mari Ángeles, es la cantidad de casos que les van llegando a diario. En poco más de un mes han recogido información sobre 56 casos, 25 de ellos en la ciudad de Valencia. Para tratar de canalizar todas las peticiones se ha puesto a disposición de los interesados la dirección de correo electrónico basededatoslevante@hotmail.com.

En muchos casos son más de 30 años los que han pasado desde que ocurrieron los hechos. Tres décadas de rabia, impotencia, dudas, sospechas e incertidumbre. Sensaciones que se repiten en la mayoría de los casos. Después de tanta pelea, muy pocos conseguirán encontrar a sus hijos. Otros se toparán con que era verdad que sus bebés murieron. Pero todos vivirán más tranquilos.

Reportaje publicado en el periódico Valencia Express el día 3 de junio de 2011

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