Brazadas solidarias

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Miguel Domingo completó el record de nadar 296 piscinas para recaudar fondos a favor de los más necesitados.

Miguel Domingo completa el reto de nadar 296 piscinas para recaudar fondos para Cáritas Hace un par de meses Miguel fue a visitar a José María, un ex compañero de trabajo jubilado con el que hacía tiempo que no se veía. José María dedica el tiempo libre que le ofrece su jubilación a echar una mano en la delegación local de Cáritas. Fiel a sus costumbres, Miguel llegó puntual a la cita pero José María se retrasó. Había mucha gente pidiendo ayuda y tenía que atenderles.

“Sólo estuve unos 15 minutos esperándole. Durante ese tiempo me di cuenta de la cantidad de gente que lo está pasando mal. Muchos de ellos eran personas de Benetússer que conocía de toda la vida”, comenta Miguel. Durante el tiempo que duró el encuentro con José María, éste le explicó que cada día necesitan más dinero para poder asistir a todo el lo necesita, que los fondos se acaban y que únicamente con los donativos no es suficiente. Tras ese ratito de charla Miguel se marchó a casa. Durante el trayecto no dejaron de martillearle en la cabeza las imágenes que hacía pocas horas había vivido en la puerta del local de Cáritas mientras esperaba a su amigo. Llegó a casa y se puso a pensar qué podría hacer él para ayudar.

Miguel, conserje del colegio Nuestra Señora del Socorro de Benetússer desde hace más de 20 años, siempre ha sido un ferviente aficionado al deporte. Hace 10 años el médico le recomendó que dejara de practicar atletismo puesto que su rodilla no se encontraba en buen estado. Fue en ese momento en el que cambió las zapatillas por el bañador y el gorro, el asfalto por el agua. Ha sido tal la atracción por este deporte que Miguel ha completado retos como el cruce del estrecho de Gibraltar o la travesía a nado alrededor de la isla de Formentera.

Un día, estando en el trabajo organizando las listas de alumnos del colegio, se le ocurrió una idea para poder ayudar a Cáritas. Montar un reto solidario en el que involucrar a los niños del colegio y a sus padres. El desafío consistiría en nadar tantas piscinas como alumnos de infantil y primaria hay en el centro, 296. “Hace un mes Miguel vino con la idea. Nosotros le dijimos que adelante que el dinero era muy necesario y que cualquier iniciativa era bienvenida. Él se encargó de todos los trámites. Necesitamos más gente como él”, explica Tomás García director de Cáritas de Benetússer.

El pasado domingo, en la piscina cubierta de Benetússer, Miguel se lanzaba al agua dispuesto a superar el récord y de esta forma ayudar a sus vecinos que lo están pasando mal. Durante las cerca de tres horas que estuvo nadando, sólo tenía en la cabeza el lema que él mismo le puso al acto “yo pongo el esfuerzo, tú la solidaridad”. “Cada vez que sacaba la cabeza del agua veía que había cada vez más gente y eso me motivaba porque cuantos más asistentes, más dinero se iba a recaudar”, reconoce.

En el agua no estuvo sólo, muchos jóvenes y no tan jóvenes quisieron colaborara nadando al lado de Miguel a cambio de un pequeño donativo para la causa. Entre los asistentes se encontraba Víctor Moreno, récord de España en 200 mariposa, que ejerció de maestro de ceremonias y que nadó, una vez completados los 296 virajes, los cuatro largos para llegar a la cifra redonda de 300. “Ha sido un placer el poder ver a tantos chavales. Me gustaría que esto les sirviera para que entiendan que el deporte no es sólo competición, que se pueden hacer más cosas”, comenta Miguel exhausto tras completar 7.4 kilómetros a nado.

Éxito de recaudación

El recuento de todos los donativos recogidos durante la mañana arrojó la cifra de 1.700 Euros de recaudación que fueron destinados íntegramente a Cáritas de Benetússer. Esta organización está ayudando en la actualidad a más de 300 personas de esta localidad a vivir dignamente. “Con este dinero vamos a afrontar algunas situaciones límite que sufren muchas de las familias a las que prestamos apoyo como pagar recibos de la luz o alquileres para que puedan seguir durmiendo bajo techo”, comenta Tomás García.

Además, Cáritas reparte semanalmente a las familias bonos canjeables en supermercados para comprar comida y aborda otro tipo de problemas como tratamientos dentales para niños o el pago de viajes de regreso a sus países de origen a inmigrantes que viven en situaciones muy precarias y que quedan atrapados por no disponer de dinero para regresar. Este hecho está haciendo que el perfil de las personas que necesitan de la caridad para subsistir esté cambiando. La crisis económica está motivando que los extranjeros, que eran mayoritarios hace años, estén marchándose. “Antes no venían muchos españoles, ahora el 50% de las familias son de aquí”, aclara Tomás García.

La situación es muy delicada para muchas personas. El trabajo escasea y muchas familias tienen a todos sus miembros desempleados. El número de ciudadanos que tienen que recurrir a la limosna para continuar es cada vez más alto. Ante esta situación, uno puede mantenerse impasible o pasar a la acción. Miguel optó por la segunda opción.

Publicado en el periódico Valencia Express el viernes 24 de Junio de 2011

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