Más de medio siglo de pasión por Marisol

Reportajes

Joaquín Solera es un vecino de Benetússer que está a punto de cumplir 60 años y que regenta desde hace más de dos décadas una tienda donde vende cuadros y marcos. Es un hombre muy conocido en el barrio en el que está instalado casi toda la vida pero pocos conocen cuál es su gran pasión. Desde que era un crío es el mayor fan de Marisol.

Tenía sólo 13 años cuando la vio por primera vez. Fue en su primera película Un Rayo de Luz en el año 61. Desde ese momento la tiene tan presente que no pasa un día sin escuchar alguno de sus discos o sin disfrutar de su colección de fotografías. ‘Creo que me atrajo tanto porque era buena con todo el mundo, quería el bien para todos y se notaba que lo sentía’, comenta Joaquín.

En ese momento, empezó a formarse una colección de fotografías, cuadros, portadas de revistas, postales, libros y demás objetos que probablemente formen la mayor recopilación de artículos relacionados con la artista malacitana que se pueda contemplar en la actualidad. Tal es el valor de las piezas que conserva, que en el año 2000 la galería Edgar Neville de Alfafar ofreció a Joaquín la posibilidad de montar una exposición, hecho que le gustaría repetir en una sala ‘con algo más de capacidad’.  

Tras el primer ‘encuentro’ con su adorada actriz y cantante, Joaquín empezó a trabajar en una papelería haciendo los recados. En ese momento nació su verdadera afición. Necesitaba llevarse a casa todas aquellas postales y libros de Marisol que se vendían en la tienda.

En aquel momento, fueron sus propios jefes los que le sugirieron, al ver la afición del chico, que fuera a la plaza Redonda de Valencia. Le comentaron que allí se juntaban todos los domingos coleccionistas y que podría encontrar muchos más artículos de Marisol. ‘Durante 5 años estuve yendo todos los domingos a buscar cosas’, reconoce Joaquín. 

En aquel momento él no era el único, todos sus amigos iban al cine a verla y todos se compraban los cromos y los libros de sus películas. Pero solo él sentía la necesidad de comprar todas las postales o portadas de revista en las que ella apareciera.

Cuando tenía 15 años hizo el primer álbum recopilando todo el material que tenía. ‘Me compraba más de una revista porque para hacer los álbumes las recortaba y quería conservar alguna entera’, comenta. Joaquín ha tenido incluso que cambiar varias veces de casa por culpa del tamaño que iba adquiriendo su colección que actualmente cuenta con más de 3.000 piezas.

 Cada objeto recopilado tiene una historia detrás. Una de las más curiosas ocurrió en Madrid. Joaquín aprovechó el viaje que unos amigos iban a hacer a la capital para ver un partido de fútbol para visitar el rastro. Allí se encontró un puesto donde vendían fotos de artistas como Joselito, Rocío Durcal, Carmen Sevilla o Lola Flores. Tenían una de Marisol y la compró. Preguntó al chico del puesto si podía conseguirle más. Le contestó que tenía más pero que tendría que ir a buscarlas él mismo y ese mismo día porque el almacén donde se encontraban, propiedad del productor cinematográfico Cesáreo González, lo iban a derruir.

 Fue corriendo hacia el lugar que le había indicado el chico del puesto. Estaba todo preparado para tirar abajo el almacén. Entró y sacó todos los cuadros de Marisol que pudo. ‘No tenía suficiente dinero para comprar todos los cuadros que saqué. Tuve que pedir dinero prestado a mis amigos’, recuerda Joaquín.

Cuando terminó el partido, el autobús de aficionados del Valencia lo recogió en la puerta del almacén. Durante más de dos horas, Joaquín estuvo en la calle custodiando sus preciadas adquisiciones. Regresaba a casa con más de 30 fotos de 70cm x 90cm de su artista favorita. .

Otro de los momentos que recuerda con más cariño Joaquín fue cuando pudo conocer personalmente a Pepa Flores. ‘Ya la había visto antes en el año 74 en la obra Quédate a desayunar y en la plaza de toros en el 80 con el Dúo Dinámico, pero aquel día de marzo de 2001 fue increíble’, comenta.

 Durante la exposición en Alfafar conoció al pintor y amigo de la artista Antonio Montiel que fue el que los puso en contacto y el que organizó la cita. Tras más de seis horas de viaje pudo cumplir su sueño. Reconoce que hablar con ella le sirvió para ‘borrar definitivamente a Marisol y conocer a Pepa Flores’. La había seguido tantos años que para Joaquín fue como hablar ‘con una amiga de toda la vida’.

 La colección continúa abierta pero Joaquín reconoce que no se le da muy bien las búsquedas por internet y que en estos momentos sólo se puede encontrar más objetos a través de la red. Sin embargo, presume de colección cuando dice que no conoce nada de Marisol que ya no tenga.

 (Publicado en Valencia Express 11 febrero 2010)

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