Gasolina de naranja

Reportajes

La empresa valenciana Citrotecno obtiene, a través de una tecnología pionera en el mundo, bioetanol de segunda generación a partir de residuo cítrico.

España es el primer productor de cítricos en Europa y el cuarto del planeta sólo superado por Brasil, China y Estados Unidos con más de 6.5 toneladas al año. De esa cantidad el 40% se destina a la industria alimentaria para la elaboración de zumos. Estas empresas sólo aprovechan la mitad de la materia prima. El resto, corteza, semillas y pulpa, se convierten en residuo. Sólo en la Comunidad Valenciana estos desechos suponen más de 600.000 toneladas al año. La opción más extendida hasta ahora era la de administrar directamente este residuo al ganado sin pasar por un proceso de tratamiento. Sin embargo, su rápida fermentación debido a la gran cantidad de agua que contiene lo ha convertido en un agente contaminante.

Hace tres años un grupo de empresarios valencianos, vinculados al sector agrícola y ganadero, conscientes de este problema, crearon Citrotecno. Con ayuda de la tecnología de la Universidad Politécnica de Valencia este proyecto tenía como objetivo construir una planta de tratamiento de residuo cítrico. Con una inversión de más de 20 millones de euros, la planta ubicada en la localidad de Silla, se puso en funcionamiento el pasado mes de noviembre.

Desde ese momento, la compañía valenciana  transforma este problema medioambiental en una oportunidad de negocio gracias a la obtención tras el proceso de tratamiento del residuo cítrico de materia prima para la alimentación animal y bioetanol de segunda generación. Además, esta novedosa tecnología, pionera en el mundo, consigue recuperar el aceite esencial D-Limoneno y la mayor parte del agua que contiene la naranja. Y todo ello sin dejar ningún desperdicio en la naturaleza. ‘Convertimos un producto contaminante en otros subproductos útiles, comercializables y, lo más importante, ecológicos’, comenta Emilio Cañavate directivo de Citrotecno.  

Esta iniciativa ha recibido el apoyo de prácticamente todas las instituciones. El último en llegar ha sido el procedente de Bruselas. ‘El premio Life + fue el espaldarazo definitivo que necesitábamos para ponernos en marcha’, comenta Emilio Cañavate. La idea valenciana fue elegida entre más de 600 propuestas medioambientales presentadas a concurso procedentes de toda la Unión Europea.

El bioetanol, alternativa a la gasolina.

El bioetanol producido en la planta es empleado para la fabricación de biocombustibles. Se trata de una energía limpia y renovable, idónea para su utilización en motores de gasolina. Actualmente, puede mezclarse hasta un 15% en automóviles convencionales o hasta un 85% en vehículos con ligeras modificaciones técnicas muy extendidos en países como Brasil o Suecia. Está considerado por los expertos como uno de los sustitutos más prometedores de la gasolina. Además, reduce la dependencia del petróleo. Aproximadamente cada tonelada de bioetanol evita la importación de 4,59 barriles equivalentes de petróleo.

Se llama de segunda generación porque no tiene los problemas asociados a los primeros biocombustibles al no emplear alimentos como materia prima. Por lo tanto, su producción no influye en el abastecimiento de productos de primera necesidad, como en el caso del maíz, ni tampoco en los precios.

Actualmente, la Unión Europea obliga a los países miembros a consumir un mínimo del 5,75% de biocarburantes en toda gasolina y gasóleo comercializado con fines de transporte y ha marcado el objetivo para el año 2020 en el 10%. Con estas medidas el organismo comunitario estima la reducción de gases de efecto invernadero en un 50%.

Otro de los subproductos obtenidos tras el proceso es el aceite esencial D-Limoneno. Se trata del agente responsable del aroma y del color del cítrico y tiene un amplio uso en la industria farmacéutica y alimentaria como aromatizante y para dar sabor. Es utilizado, por ejemplo, en la obtención de sabores artificiales y en la fabricación de dulces, goma de mascar o bebidas.

La empresa trabaja actualmente para consolidar la planta y poder llegar a procesar todo el residuo que se genera en nuestra comunidad con el fin de eliminar por completo el problema medioambiental que genera su mala gestión.

Más de medio siglo de pasión por Marisol

Reportajes

Joaquín Solera es un vecino de Benetússer que está a punto de cumplir 60 años y que regenta desde hace más de dos décadas una tienda donde vende cuadros y marcos. Es un hombre muy conocido en el barrio en el que está instalado casi toda la vida pero pocos conocen cuál es su gran pasión. Desde que era un crío es el mayor fan de Marisol.

Tenía sólo 13 años cuando la vio por primera vez. Fue en su primera película Un Rayo de Luz en el año 61. Desde ese momento la tiene tan presente que no pasa un día sin escuchar alguno de sus discos o sin disfrutar de su colección de fotografías. ‘Creo que me atrajo tanto porque era buena con todo el mundo, quería el bien para todos y se notaba que lo sentía’, comenta Joaquín.

En ese momento, empezó a formarse una colección de fotografías, cuadros, portadas de revistas, postales, libros y demás objetos que probablemente formen la mayor recopilación de artículos relacionados con la artista malacitana que se pueda contemplar en la actualidad. Tal es el valor de las piezas que conserva, que en el año 2000 la galería Edgar Neville de Alfafar ofreció a Joaquín la posibilidad de montar una exposición, hecho que le gustaría repetir en una sala ‘con algo más de capacidad’.  

Tras el primer ‘encuentro’ con su adorada actriz y cantante, Joaquín empezó a trabajar en una papelería haciendo los recados. En ese momento nació su verdadera afición. Necesitaba llevarse a casa todas aquellas postales y libros de Marisol que se vendían en la tienda.

En aquel momento, fueron sus propios jefes los que le sugirieron, al ver la afición del chico, que fuera a la plaza Redonda de Valencia. Le comentaron que allí se juntaban todos los domingos coleccionistas y que podría encontrar muchos más artículos de Marisol. ‘Durante 5 años estuve yendo todos los domingos a buscar cosas’, reconoce Joaquín. 

En aquel momento él no era el único, todos sus amigos iban al cine a verla y todos se compraban los cromos y los libros de sus películas. Pero solo él sentía la necesidad de comprar todas las postales o portadas de revista en las que ella apareciera.

Cuando tenía 15 años hizo el primer álbum recopilando todo el material que tenía. ‘Me compraba más de una revista porque para hacer los álbumes las recortaba y quería conservar alguna entera’, comenta. Joaquín ha tenido incluso que cambiar varias veces de casa por culpa del tamaño que iba adquiriendo su colección que actualmente cuenta con más de 3.000 piezas.

 Cada objeto recopilado tiene una historia detrás. Una de las más curiosas ocurrió en Madrid. Joaquín aprovechó el viaje que unos amigos iban a hacer a la capital para ver un partido de fútbol para visitar el rastro. Allí se encontró un puesto donde vendían fotos de artistas como Joselito, Rocío Durcal, Carmen Sevilla o Lola Flores. Tenían una de Marisol y la compró. Preguntó al chico del puesto si podía conseguirle más. Le contestó que tenía más pero que tendría que ir a buscarlas él mismo y ese mismo día porque el almacén donde se encontraban, propiedad del productor cinematográfico Cesáreo González, lo iban a derruir.

 Fue corriendo hacia el lugar que le había indicado el chico del puesto. Estaba todo preparado para tirar abajo el almacén. Entró y sacó todos los cuadros de Marisol que pudo. ‘No tenía suficiente dinero para comprar todos los cuadros que saqué. Tuve que pedir dinero prestado a mis amigos’, recuerda Joaquín.

Cuando terminó el partido, el autobús de aficionados del Valencia lo recogió en la puerta del almacén. Durante más de dos horas, Joaquín estuvo en la calle custodiando sus preciadas adquisiciones. Regresaba a casa con más de 30 fotos de 70cm x 90cm de su artista favorita. .

Otro de los momentos que recuerda con más cariño Joaquín fue cuando pudo conocer personalmente a Pepa Flores. ‘Ya la había visto antes en el año 74 en la obra Quédate a desayunar y en la plaza de toros en el 80 con el Dúo Dinámico, pero aquel día de marzo de 2001 fue increíble’, comenta.

 Durante la exposición en Alfafar conoció al pintor y amigo de la artista Antonio Montiel que fue el que los puso en contacto y el que organizó la cita. Tras más de seis horas de viaje pudo cumplir su sueño. Reconoce que hablar con ella le sirvió para ‘borrar definitivamente a Marisol y conocer a Pepa Flores’. La había seguido tantos años que para Joaquín fue como hablar ‘con una amiga de toda la vida’.

 La colección continúa abierta pero Joaquín reconoce que no se le da muy bien las búsquedas por internet y que en estos momentos sólo se puede encontrar más objetos a través de la red. Sin embargo, presume de colección cuando dice que no conoce nada de Marisol que ya no tenga.

 (Publicado en Valencia Express 11 febrero 2010)