Nuestro Camino de Santiago. Etapa 3 Sarria – Portomarín (22.5 km)

Viajes

La tarde en Sarria la aprovechamos para aprovisionarnos de dos vasos de plástico y algunos utensilios de cocina que compramos en un bazar chino y de unas rodilleras y un tubo de Voltaren para tratar de calmar el dolor que estaban soportando nuestras rodillas después del esfuerzo del primer día. Hay que ver como están de preparadas las farmacias de los pueblos del Camino de Santiago. Nada más entrar, un expositor gigante nos muestra todas las modalidades de rodilleras que se pueden adquirir. El alivio físico y mental fue inmediato. La preocupación empezaba a ser cada vez más grande puesto que todavía nos quedaba mucho que andar. Afortunadamente, hubo un antes y un después de comprar las rodilleras. La mejor inversión en años.

Sarria es un pueblo grande, con mucha vida, muchos bares, comercios, farmacias aunque con un albergue público algo reducido, sólo 40 plazas. Así que hay que llegar con tiempo si queremos tener sitio. Lo albergues públicos abren a las 13h pero antes suele haber cola de gente o mejor dicho de mochilas esperando. Es conveniente saber con cuantas plazas cuenta cada albergue y una vez que lleguemos contar las mochilas que hay haciendo cola. Cada una representa a una persona con lo que si hay más mochilas que plazas ya nos podemos buscar otro alojamiento en el que pasar la noche. En cualquier caso, hay hoteles, pensiones, albergues privados incluso nos comentaron que, cuando llega mucha gente, habilitan la iglesia para poder dormir y que, además, está muy bien acondicionada para poder alojarse.

Estamos a 111 kilómetros de Santiago de Compostela con lo que muchos peregrinos salen desde este pueblo para poder ganar el jubileo y que se le otorgue la compostela. Esta circunstancia se nota en el camino. A partir de este tercer día de aventura ya nos vamos a ir encontrando a mucha más gente y el efecto del paso de los peregrinos también se va haciendo más evidente. Aunque la muchedumbre es bastante cuidadosa en general, hay zonas en las que se ven papeles y basura por el suelo. Esto, por cierto, depende mucho de los ayuntamientos o concellos por los que va pasando el Camino de Santiago. Algunos ponen bastantes papeleras y otros no.  Por cierto, un consejo para los que empiecen el camino aquí, en los albergues públicos tienen preferencia los que llegan caminando de otro pueblo con lo que será más aconsejable que busquen un alojamiento alternativo. A una familia le pasó que, después de estar esperando un buen rato a que abrieran, tuvieron que buscar otro albergue.

Camino de Santiago

Tramo de la tercera etapa de Nuestro Camino de Santiago

Salimos pronto, hoy afrontamos la etapa más larga del Camino 22.5 kilómetros. Por eso decidimos levantarnos un poco más temprano para tratar de emprender la marcha antes de las 7 de la mañana. Hay mucha niebla y el ambiente es fresco. El día va transcurriendo entre pueblos, riachuelos y  campos de maíz hasta llegar a Ferreiros donde encontramos el mojón que indica que nos quedan 100 kilómetros para llegar a Santiago de Compostela y lugar en el que es casi imprescindible hacerse una foto. Por cierto, que la piedra esta hecha un asco. La travesía se va afeando por el paso por algunas carreteras aunque luego mejora a medida que nos vamos acercando al final.

Es aconsejable guardar fuerzas porque el final es bastante exigente. Los últimos kilómetros son de bajada, muy pronunciada. Por momentos recuerda al primer día aunque en esta ocasión no es tanta distancia. Empieza a verse Portomarín que presume de lago gigante pegado a él. De hecho para llegar hay que cruzar un inmenso puente en el que el espacio para el peatón es muy limitado y la barandilla muy baja. Para los que sufrimos de vértigo una verdadera tortura. Pero ahí no acaban las dificultades. Una vez cruzado el puente nos espera una larga escalinata (más que la de Sarria) para llegar al pueblo y finalizar la tercera etapa del Camino de Santiago.

Nuestro Camino de Santiago Etapa 2 Triacastela-Sarria (18.5 km)

Viajes

La tarde en Triacastela fue agradable. Después de la comida y la siesta, que por cierto se va a convertir en una fiel aliada durante todo el viaje, dimos una vuelta por el pueblo. Nos aprovisionamos de dos palos de treking para continuar el Camino y disfrutamos de dos copitas de vino en la terraza de un coqueto bar cerca del albergue en el que nos hospedamos. A horta de Abel es el nombre del albergue en el dormimos esa noche, muy coqueto con cocina totalmente equipada para poder cocinar, con sala de estar con televisión, muy limpio y nuevo. Quizá la única pega es que las camas no son demasiado cómodas. Tras pasar la primera noche como peregrinos nos disponemos a emprender nuestro segundo día de Camino de Santiago.

Hay dos itinerarios para completar esta etapa, uno que pasa por el monasterio de Samos y otra, 4 kilómetros más corta, que recorre otros pueblos como San Xil, Furela o Calvor. Después de nuestro sufrido primer contacto con el Camino nos decidimos por el tramo corto. Se sale de Triacastela y se llega a la carretera. Los que decidan hacer el trayecto por Samos deben de girar a la izquierda los que se decanten por el otro recorrido a la derecha para, seguidamente, cruzar la carretera. El video muestra el lugar en el que los caminos de bifurcan.

No se recorren ni 2 kilómetros cuando llega la primera duda. El camino se divide en dos y no está demasiado claro que ruta es la correcta. Hay unas indicaciones escritas con rotulador que no nos ofrecen demasiada confianza con lo que decidimos apostar por el camino de la derecha. Es muy probable que las dos rutas confluyan en algún momento aunque seguro que una será más directa que la otra. El camino transcurre entre bosques cerrados y diminutas aldeas semiabandonadas. Hay mucha niebla y eso le da un toque tenebroso y emocionante. Durante toda la mañana no nos cruzamos a ningún peregrino lo que aumenta la sensación de que no hemos elegido el camino correcto. Sin embargo, tras un rato largo volvemos a ver las flechas.

Confusión Camino de Santiago. Etapa Triacastela-Sarria

Lugar de la confusión de caminos

El día va transcurriendo muy tranquilo, llenamos nuestras cantimploras en una bonita fuente en forma de vieira gigante que luce delante de una pequeña alberca. Nos sorprende encontrarnos en medio del bosque con una pequeña caseta en la que hay gente rezando. Así van pasando las horas hasta que las fuerzas empiezan a agotarse. Ha salido el sol, no hace demasiado calor pero éste no ayuda. Las rodillas, castigadas el día anterior, empiezan a volver a doler. La recta final de la etapa se hace muy pesada. Se trata de una inmensa recta en la que al fondo se ve Sarria pero que parece que, andes lo que andes, no recortas la distancia. Una vez en Sarria se da una vuelta por todo el pueblo hasta llegar a una larga escalinata en la que concluye la etapa. Tras subir el último escalón, el albergue público se encuentra a la derecha, a escasos 50 metros.