Enfermos de otra comunidad, no gracias

Reportajes

Leo un artículo en el periódico El País en el que se denuncia como algunas comunidades están ahorrando a costa de los desplazados que reciben durante los meses de verano. La Comunidad Valenciana es una de las que más visitantes recibe gracias a su gran oferta de sol y playa. En el artículo se habla de los problemas que tienen los veraneantes madrileños en poder acceder a los medicamentos y a una cita con el especialista. Esta noticia me ha recordado una pequeña experiencia vivida este fin de semana.

Viernes por la noche. Quedo a cenar con un grupo de amigos en un pueblecito muy cerca de Requena. Muchos de mis acompañantes proceden de otra comunidad autónoma. A uno de ellos empieza a tener dolores en la parte del bajo vientre. Aguanta unas horas hasta que el dolor se hace insoportable alrededor de las seis de la madrugada. Es por ello que a esa hora salen en coche hacia el hospital de Requena. En urgencias les atienden y les informan de que les van a hacer unas pruebas para determinar el diagnóstico. Tras la realización de una analítica y una radiografía se les emplaza a la realización de una ecografía. Son ya las 9 de la mañana. Ha pasado casi una hora desde la última prueba. Uno de los médicos de guardia sale y les pregunta si todavía les falta alguna prueba más. Mis amigos contestan que si, que falta una ecografía. El médico se mete en las instalaciones del hospital para consultar y les dice que esa prueba no se la van a poder hacer hasta las 11 de la mañana y que si querían que se fueran a casa a descansar un rato. Cara de tonto. Si no llega a ser por la buena fe de este facultativo allí se quedan 3 horas más sin que nadie les de una mísera explicación. Abusando de la amabilidad de este médico mis amigos le piden las recetas de los medicamentos que les había ordenado su compañero. La respuesta fue que como son residentes en otra comunidad autónoma no les pueden hacer receta y les aconseja que con el informe de urgencias a su vuelta reclamen las recetas en su ambulatorio. Otra vez cara de tonto. Tendrán que ir a su médico de cabecera, pedir las recetas, volver a Valencia e ir a la farmacia donde compraron los medicamentos para que les devuelvan el dinero. ¿Se puede complicar más?

Esta pequeña historia me ha hecho plantearme algunas cosas. Por ejemplo, además de sol, playa, montaña, buenos restaurantes, buenas ofertas de ocio ¿habrá que ofrecer también una buena cobertura sanitaria a los desplazados si queremos seguir siendo referente turístico? ¿Atenderán mejor a un manchego en Bruselas que en Valencia si tiene algún problema de salud? Si todos los españoles tenemos derecho a una asistencia sanitaria gratuita independientemente de donde nos encontremos ¿es legal no expedir recetas o no dar citas con especialistas a personas de otras comunidades? ¿Cómo es posible que hayamos llegado al punto de marginar a una PERSONA por el simple hecho de residir en otra parte de nuestro país? Como conclusión diré que éste es un ejemplo más de que las comunidades autónomas no han podido soportar la responsabilidad de las competencias cedidas en su momento por el Estado, aún estamos a tiempo, dicen que rectificar es de sabios.

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