Nuestro Camino de Santiago Etapa 2 Triacastela-Sarria (18.5 km)

Viajes

La tarde en Triacastela fue agradable. Después de la comida y la siesta, que por cierto se va a convertir en una fiel aliada durante todo el viaje, dimos una vuelta por el pueblo. Nos aprovisionamos de dos palos de treking para continuar el Camino y disfrutamos de dos copitas de vino en la terraza de un coqueto bar cerca del albergue en el que nos hospedamos. A horta de Abel es el nombre del albergue en el dormimos esa noche, muy coqueto con cocina totalmente equipada para poder cocinar, con sala de estar con televisión, muy limpio y nuevo. Quizá la única pega es que las camas no son demasiado cómodas. Tras pasar la primera noche como peregrinos nos disponemos a emprender nuestro segundo día de Camino de Santiago.

Hay dos itinerarios para completar esta etapa, uno que pasa por el monasterio de Samos y otra, 4 kilómetros más corta, que recorre otros pueblos como San Xil, Furela o Calvor. Después de nuestro sufrido primer contacto con el Camino nos decidimos por el tramo corto. Se sale de Triacastela y se llega a la carretera. Los que decidan hacer el trayecto por Samos deben de girar a la izquierda los que se decanten por el otro recorrido a la derecha para, seguidamente, cruzar la carretera. El video muestra el lugar en el que los caminos de bifurcan.

No se recorren ni 2 kilómetros cuando llega la primera duda. El camino se divide en dos y no está demasiado claro que ruta es la correcta. Hay unas indicaciones escritas con rotulador que no nos ofrecen demasiada confianza con lo que decidimos apostar por el camino de la derecha. Es muy probable que las dos rutas confluyan en algún momento aunque seguro que una será más directa que la otra. El camino transcurre entre bosques cerrados y diminutas aldeas semiabandonadas. Hay mucha niebla y eso le da un toque tenebroso y emocionante. Durante toda la mañana no nos cruzamos a ningún peregrino lo que aumenta la sensación de que no hemos elegido el camino correcto. Sin embargo, tras un rato largo volvemos a ver las flechas.

Confusión Camino de Santiago. Etapa Triacastela-Sarria

Lugar de la confusión de caminos

El día va transcurriendo muy tranquilo, llenamos nuestras cantimploras en una bonita fuente en forma de vieira gigante que luce delante de una pequeña alberca. Nos sorprende encontrarnos en medio del bosque con una pequeña caseta en la que hay gente rezando. Así van pasando las horas hasta que las fuerzas empiezan a agotarse. Ha salido el sol, no hace demasiado calor pero éste no ayuda. Las rodillas, castigadas el día anterior, empiezan a volver a doler. La recta final de la etapa se hace muy pesada. Se trata de una inmensa recta en la que al fondo se ve Sarria pero que parece que, andes lo que andes, no recortas la distancia. Una vez en Sarria se da una vuelta por todo el pueblo hasta llegar a una larga escalinata en la que concluye la etapa. Tras subir el último escalón, el albergue público se encuentra a la derecha, a escasos 50 metros.

Nuestro Camino de Santiago Etapa 1 O Cebreiro – Triacastela 21km

Viajes

Comienza la aventura. Llegamos a Piedrafita el 31 de julio sobre las 18h de la tarde. Hemos salido muy temprano de Valencia para coger un tren hasta Madrid y desde la capital un autobús que nos ha dejado en este pueblo a sólo 4 kilómetros del comienzo de nuestro primer día de Camino de Santiago. Para evitar los problemas para alojarnos hemos reservado habitación en un hostal. El amable hombre que regenta el negocio nos informa que todos los días, excepto los domingos, pasa por el pueblo un pequeño autobús que recoge a los peregrinos para subirlos a O Cebreiro y comenzar el Camino. Muy buen consejo, a pesar de que la distancia es muy pequeña, el trayecto es muy duro por la pendiente, suerte que nos avisaron con tiempo.

El despertador suena muy temprano al día siguiente. La emoción de comenzar nuestro reto nos hace despertarnos casi sin notar el sueño. Segui,mos las instrucciones del propietario del hostal y cogemos el autobús que llega a las 6.45h con estricta puntualidad. Tras recorrer la poca distancia que nos separa de nuestro destino, nos disponemos a desayunar. A pesar de ser una localidad de paso del Camino, en Piedrafita no encontramos ningún lugar en el que poder coger energías para la caminata.  Nada más llegar a O Cebreiro nos acordamos de aquellos que nos contaron lo precioso que luce este pueblo, uno de los más bonitos (por no decir el más) que nos hemos encontrado en los 8 días de travesía.

Hemos cargado el cuerpo con dos tostadas de pan gallego y un tazón caliente de café con leche y nos disponemos a empezar a descontar los 160 kilómetros que nos separan de Santiago de Compostela.

La toma de contacto con el camino empieza bien. No hace calor, el fresco de la mañana convierte el primer tramo en un paseo agradable. Pronto empiezan a aparecer pequeñas aldeas casi deshabitadas por las que trascurre el Camino. En alguna tenemos la opción de entrar a contemplar sus pequeñas y austeras iglesias en las que empezamos a sellar nuestras credenciales. Muy pronto llega el primer momento de dificultad de la etapa, la subida al alto del Poio. En un principio es muy ligera y continúa más o menos así hasta el último kilómetro en el que la rampa se inclina más.

Seguimos atravesando aldeas y en una de ellas una agradable señora nos invita a degustar un crep recién hecho. Nos dice que lo ha elaborado con los huevos de sus gallinas y con la leche de sus vacas. El delicioso crep que nos comemos nos abre el apetito y decidimos aprovechar uno de los dos bares que tiene el pueblo para reponer fuerzas.

Alto do Poio

Después del almuerzo, empiezan los primeros cálculos, estamos en Fonfría y nos queda un poco menos de la mitad de camino hasta Triacastela. La mujer del hombre que nos atendió en el hostal de Piedrafita nos facilitó el número de teléfono de otra señora que regenta un albergue privado en Triacastela. Es el primer día y la inexperiencia nos lleva a reservar dos plazas para dormir esa noche, queremos terminar la etapa tranquilos sabiendo que tenemos seguro un sitio donde pasar la noche.

De ahí hasta Triacastela puede que viviéramos los peores momentos de los 8 días de Camino de Santiago. Precisamente en Fonfría comienzan 9 kilómetros de bajada constante. El desnivel va cambiando pero siempre se mantiene una pendiente pronunciada. La bajada comienza a castigarnos las rodillas y las uñas de los pies, el paisaje se convierte en árido, empieza a haber mucho polvo. Hay momentos en los que descendemos tramos de espalda para no castigar tanto los pies. Casi al límite de nuestras fuerzas avistamos el cartel que nos anunciaba que nos encontramos en Triacastela. Tras el suspiro de alivio, nos disponemos a buscar nuestro albergue.

Señal del Camino de Santiago Valenciano

El Camino de Santiago valenciano

Reportajes, Viajes

En los últimos años, la Comunidad Valenciana se  ha convertido en un destino turístico de primer orden por la organización de grandes eventos.     Sin embargo, lo que muy pocos saben, es que esta circunstancia no es nueva para los valencianos. Hace más de 600 años peregrinos de toda Europa partían desde Valencia rumbo a Santiago de Compostela para ganar el jubileo.

Gracias a los archivos de los hospitales de la capital, que atendían a los viajeros, se tiene constancia de que Valencia servía de inicio del Camino de Santiago al menos desde el año 1380. Fundamentalmente, procedían de Italia, Francia, Grecia e  incluso algunos de Jerusalén. A pesar de ello, los historiadores sospechan que la ciudad del Turia ya acogía a estos caminantes desde mucho antes.

En 2010, más de 900 personas venidas de todo el mundo empezaron su camino en Valencia. ‘Es sorprendente comprobar de cuántos países nos piden que les acreditemos para salir desde aquí’, comenta Amparo Sánchez, autora de la guía Camino de Santiago de Levante. GR-239.  Aunque, por supuesto, los valencianos siguen siendo el grupo más importante, suponen el 70% de los peregrinos que empiezan su viaje en la plaza de la Virgen.

El camino tiene una extensión de 1.135 kilómetros y está dividido en 42 etapas si se hace a pie o 15 si se hace en bicicleta. Se atraviesan durante el recorrido cinco comunidades autónomas y diez provincias. La primera etapa, que es una de las más largas con 38 kilómetros, discurre entre la catedral de Valencia y Algemesí. Se sale de la capital por la calle San Vicente hasta llegar al barrio de La Torre cruzando el río Turia. En este primer momento, es ciertamente difícil seguir las marcas que guían al peregrino puesto que la mayoría están muy desgastadas.

Una vez se llega al barrio de La Torre se gira a la  izquierda por la calle Concepción Arenal, continuamos por  Jiménez Costa y Hellín hasta llegar a una senda paralela a la vía férrea que nos conducirá a Alfafar. Una vez allí, se cruza por el paso a nivel, proseguimos por la calle Blasco Ibáñez y giramos por San Sebastián hasta llegar a la plaza del País Valencià. En este municipio estaba ubicado el primer hospital para peregrinos fuera de la capital.

Se sale de esta localidad siguiendo la calle del Sol hasta encontrarnos con el polideportivo. Desde ahí giramos a la izquierda y continuamos por el camino del cementerio hasta llegar a Massanassa. Lugar de paso desde tiempos inmemoriales puesto que su nombre deriva de la voz árabe Manzil que significa posada.

Se cruza Massanassa y, atravesando el barranco de Xiva, se accede a Catarroja. Entramos por la ronda de l´Est hasta la calle del Calvari. Se gira a la derecha hasta Salvador Pechuán y luego a la izquierda hasta toparnos con el mercado municipal. Una vez aquí, se puede visitar la iglesia de San Miguel. Para continuar el camino se retrocede hasta la plaza del Port y por la calle de la Reina se accede a un paso subterráneo por el que atravesamos la vía del tren.

Comienza en este momento un verdadero calvario para seguir el trayecto. Es muy difícil hacerlo sin la ayuda de la guía editada por la asociación de amigos del Camino de Santiago de Valencia. Las marcas que hasta el momento hemos ido encontrando, desaparecen. La única referencia son unas flechas de color amarillo que suponemos que algún peregrino ha colocado para ayudar al resto a superar la zona en la que se atraviesa el polígono industrial de Albal y Beniparrell. Es curioso comprobar como más de 600 años de historia han quedado borrados del mapa por decenas de naves industriales.

El camino de Levante  está homologado como sendero de Gran Recorrido 239. Gracias a este reconocimiento, está protegido jurídicamente contra  las agresiones de desaprensivos que atacan las señales y contra las posibles modificaciones  de las calzadas. Sin embargo, los actos de vandalismo   son un hecho demasiado constante. El reconocimiento como sendero de gran recorrido es visible por una marca formada por dos bandas, una roja y otra blanca, que también encontraremos a lo largo del trayecto.

Del polígono industrial de Beniparrell se sale mediante otro paso subterráneo que cruza la V-31 para llegar a Silla. En este momento, el camino se une al vell camí de Russafa y a la Vía Augusta. A partir de aquí, la ruta cruzará las poblaciones de Almussafes y de Benifaió hasta llegar al final de la primera etapa en Algemesí.

Por delante quedarán 41 duras jornadas de camino de Levante hasta llegar a Santiago de Compostela. Dicen los que llegaron a la plaza del Obradoiro desde Valencia que hacer este camino es una experiencia vital inolvidable que dejaría sin trabajo a los psiquiatras si toda la gente la pudiera vivir.

Publicado por Ricardo Marí en el periódico Valencia Express el 4 marzo 2011.