Ayer derroche, hoy recorte

Reportajes

La cuarta torre de Alaquàs, la piscina cubierta de Paiporta, el monolito de Alfafar o el macro parking de Mislata son algunos ejemplos de cómo gastaban el dinero los ayuntamientos de L´Horta antes de la crisis.

Lamentablemente la crisis económica se va asentando en las vidas de los ciudadanos. Los recortes en las administraciones están a la orden del día y el descenso en la calidad de vida de los millones de personas que se encuentran en situación de desempleo es una evidencia. Muchos expertos señalan que el principal error cometido por los gobiernos ha sido el de no guardar en tiempos de bonanza para poder superar con más facilidad las épocas de vacas flacas. Los ayuntamientos de la comarca de L´Horta son un claro ejemplo de cómo se “disparó con pólvora de rey” hace unos años y cómo ahora se tienen que apretar el cinturón.

Esta semana el alcalde de Paiporta, Vicente Ibor, ha hecho público una nueva medida de ahorro para tratar de paliar la difícil situación de sus arcas municipales. A partir de noviembre, la tarjeta farmacosocial que permitía a los jubilados y pensionistas de Paiporta beneficiarse de la dispensación gratuita de vitaminas y cremas de baja eficacia terapéutica no recetadas por la seguridad social dejará de tener efecto. El Consistorio costeaba estos medicamentos cuyo montante anual asciende a casi 50.000 euros. La eliminación de este servicio permitirá al ayuntamiento liberar una cantidad importante de dinero que, según fuentes municipales, se destinará “a otras partidas más prioritarias para el municipio”.

Y como no hay recorte sin reproche, desde las filas populares, partido en el gobierno en Paiporta, se ha justificado el remanente negativo que tiene el ayuntamiento por el coste anual desorbitado que supone la piscina cubierta. Un contrato, dicen, que se firmó en la época socialista y que compromete a un gasto de 325.000 euros anuales durante 25 años. Total, más de 8 millones de euros.

Cuarta Torre AlaquàsCorría el mes de abril de 2006 cuando durante una visita a las obras de rehabilitación del Castell de Alaquàs su entonces alcalde, Jorge Alarte, anunció que la recuperación del patrimonio histórico de la ciudad no iba a limitarse a la reconstrucción del Castell, presupuestada en casi 5 millones de euros, sino que se iba a reconstruir la “Cuarta Torre” derruida en 1928. Al proyecto no le faltaba detalle. Se levantaría con las características de la original, veinte metros de altura y remate almenado. Se utilizaría la técnica de tapial valenciano y ladrillos de barro elaborados con la técnica artesanal del siglo XVI. Y se instalaría un ascensor panorámico acristalado. Alaquàs, con más de 30 millones de euros de deuda reconocida, es hoy unos de los municipios más endeudados de la Comunidad. Consecuencia de ello es que las partidas presupuestarias destinadas a programas locales dirigidos a la infancia, a jóvenes y adolescentes, socio-educativos especializados y de atención a la dependencia han sufrido un recorte del 44%.

obelisco floral AlfafarDurante el invierno de 2006, el que fuera alcalde de Alfafar, Emili Muñoz, sacó adelante el proyecto de acondicionamiento y peatonalización de la plaza del País Valencià. Se trataba de un cambio de cara radical de la principal plaza del municipio que nada iba a tener que ver con la antigua. Según el comunicado oficial del consistorio, el presupuesto de la obra era de 1,5 millones de euros y se destacaba la modernidad en la iluminación que se situaría en los bancos, el arbolado, recorrido peatonal o la instalación de dos isletas ecológicas para disponer de todos los contenedores del municipio soterrados. Dos años después, con las arcas locales todavía temblando por el gasto anterior, se decidió construir en la misma plaza un “obelisco floral” con capacidad para más de 800 macetas que quería representar un “homenaje al pueblo de Alfafar”. Algunas frases de la nota oficial para justificar el gasto de la obra fueron: “El obelisco simboliza la fortaleza del pueblo de Alfafar y las flores su belleza. Las plantas quieren homenajear el arraigo a las tradiciones de los alfafarenses al tiempo que la altura del mismo simboliza que Alfafar mira al futuro con decisión”. El Ayuntamiento de esta localidad tiene suspendidos los pagos a sus proveedores hasta 2012 debido a la delicada situación financiera por la que atraviesa con una deuda de más de 40 millones de euros.

Mislata ha sido siempre una población con dificultades para aparcar. Es por ello que su ayuntamiento decidió en diciembre de 2005 licitar la construcción de 4 aparcamientos subterráneos para aportar más de mil plazas de aparcamiento extras a la localidad. La empresa Lubasa fue la encargada de su construcción. La idea inicial era que esta constructora fuera la que se encargara de alquilar las plazas y de esta forma poder recuperar la inversión realizada. El problema llegó tras la finalización de los primeros tres parkings. La empresa sólo recibió 8 peticiones de alquiler por lo que decidió rescindir el contrato con el ayuntamiento, lo que conllevó un desembolso de cerca de 15 millones de euros para las arcas municipales. Tras dos periodos de subasta de plazas, el ayuntamiento tan sólo ha podido colocar 53 plazas recuperando menos de un millón de euros. La semana pasada Carlos Fernández Bielsa, alcalde de Mislata, anunció un paquete de recortes para poder sanear la economía del consistorio que, según el propio primer edil, podrían afectar “a cualquier partida presupuestaria”.

Un policía de oro

Deportes, Reportajes

José Luis del Campo, policía portuario y vecino de Albal, consigue tres medallas en los Juegos Mundiales de Policías y Bomberos celebrados en Nueva York.

José Luis del Campo

Lleva practicando atletismo desde que tenía 8 años y es la primera vez que se presenta a un campeonato del mundo de policías y bomberos aunque no es su primera competición internacional, el año pasado en los juegos europeos arrasó en sus tres disciplinas (media maratón, 5000 metros y cross) en las que consiguió alzarse con la medalla de oro.

Tras el éxito conseguido la temporada pasada, los dirigentes de la Autoridad Portuaria le comunicaron que si él se veía en condiciones de asistir iban a becarlo para poder competir en los mundiales que se celebraban este verano en Nueva York. “Sin ese apoyo económico es imposible que nadie pueda acudir a una cita así, es mucho dinero y los tiempos no están como para gastar en cosas así”, reconoce José Luis. El apoyo de los compañeros también ha sido vital para que José Luis pueda llegar al nivel en el que se encuentra actualmente. En la Policía Portuaria del Puerto de Sagunto le llaman cariñosamente “El Guerrouj” en referencia al mítico atleta marroquí cuatro veces campeón del mundo de 1.500 m. “Se portan muy bien conmigo, me apoyan mucho, se han sacrificado por mí con muchos cambios de turno”, comenta.

Corredor del equipo valenciano Cárnicas Serrano, es un fijo en cualquier carrera popular que se celebra próxima a Valencia. De hecho ha conseguido ganar en muchas de ellas como las de Paiporta, Alaquàs o Alcacer. Correr de siempre ha sido su gran pasión, sin embargo, desde muy pequeño tenía claro que a pesar de sus cualidades no iba a poder vivir de ello. “Es un deporte muy mal pagado, todo el dinero se lo lleva el fútbol. Desde el principio lo he tenido claro y por eso siempre me lo he tomado como un hobby aunque entreno como un profesional”, explica. Corriendo conoció a su mujer Sandra, campeona del circuito de carreras populares del ayuntamiento de Valencia, y aunque son pequeñas Claudia y Adriana, sus hijas de 8 y 3 años, ya salen a correr de vez en cuando y participan en alguna competición.

Más de 17.000 policías y bomberos de todo el mundo se dieron cita en Nueva York del 26 de agosto al 5 de septiembre. La delegación española es siempre una de las más numerosas junto con los rusos, americanos y chinos. En esta ocasión eran más de 5.000 los deportistas de nuestro país competían en alguna de las categorías de estos particulares juegos. “Llevaba entrenado a un nivel muy alto cuatro meses, pero no sabía muy bien lo que me iba a encontrar”, cuenta José Luis. La primera prueba en la que iba a competir, la media maratón, se suspendió por la alarma ocasionada por el huracán Irene. “Nos comunicaron que se aplazaba la prueba y nos obligaron a quedarnos en el hotel. Nos asustamos un poco al principio pero luego vimos que no era para tanto”, aclara.

Con el aplazamiento de la media maratón, José Luis inauguró su participación con un segundo puesto en la prueba de los 5.000 metros en la que sólo fue superado por el ruso Roman Koval. Esta primera medalla le liberó de presión para poder afrontar el resto de competición. A continuación llegó la de oro en el cross de 10 kilómetros celebrado en un parque contiguo a Central Park y otra plata en la media maratón celebrada finalmente después del aplazamiento el último día de campeonato. Las tres medallas le convertían en el mejor competidor de la Comunidad Valenciana en estos juegos siendo el único de los valencianos en conquistar algún metal.

Próximas metas

Este albalense está ya inmerso en la preparación de la maratón popular de Valencia que se celebrará el próximo mes de noviembre en la que espera poder mejorar su marca personal en esta prueba situada en 2 horas y 27 minutos. Además, a más largo plazo tiene también en mente los próximos campeonatos de Europa que se celebrarán el año que viene en territorio español, concretamente en las Islas Canarias, y la próxima cita mundial dentro de dos años en Canadá. “La Autoridad Portuaria ya me ha dicho que cuentan con que les represente en los dos próximos campeonatos, así que si las piernas me aguantan allí estaré”, concluye José Luis.

Un sueño cumplido

Reportajes

Mateo Pérez, vecino de Benetússer, lleva más de 10 años formando a los niños de un barrio marginal de la ciudad de Bogotá

Desde joven Mateo siempre ha sido una persona preocupada por los temas sociales. Interés que le llevó a abandonar Benetússer para participar en numerosos programas sociales desarrollados por las Organizaciones no Gubernamentales más importantes del Mundo. Alguna de estas aventuras con mucho riesgo, puesto que llegó a ser escudo humano en algún conflicto bélico. En uno de esos trabajos conoció a la que hoy es su mujer, Nicolasa, otra cooperante colombiana dos años mayor que él.

Desencantados con la forma de proceder de la mayoría de estas organizaciones decidieron retirarse por un tiempo con el fin de reflexionar sobre su futuro. La retirada les llevo hasta el barrio marginal de San Luis en el norte de la capital de Colombia. Alquilaron una pequeña casa con un patio amplio. En aquel momento todavía no eran conscientes de la utilidad final que este lugar iba a tener. Al poco tiempo de estar allí se cercioraron del enorme problema que sufría el barrio con los niños. Se trata de un lugar con muchos problemas sociales que afectan a los más pequeños ya que sus padres van a trabajar a la capital y dejan a sus hijos solos todo el día. La mayoría pasa casi todo el tiempo en la calle donde es fácil que puedan entrar en contacto con la delincuencia o con la droga.

Casa Taller "las Moyas"

Conscientes del problema, en el patio de su casa empezaron a organizar pequeños talleres de recortables para que los chavales estuvieran ocupados en lugar de estar vagabundeando por las calles. Poco a poco fueron llegando cada tarde más chicos a la casa de Mateo y Nicolasa convirtiendo aquellos pequeños talleres en una obligación para ellos. Tanto fue el compromiso adquirido con los jóvenes, que en unos de sus viajes de vuelta a España convencieron a sus allegados para crear una asociación con el fin de recaudar fondos y poder crear una escuela taller en Colombia. Así nació la asociación solidaria La Maloka de Benetússer.

Con el primer dinero recaudado, la asociación adquirió un pequeño solar en el que construyeron la casa taller “Las Moyas” con capacidad hasta para 45 niños. Allí, desde hace ya más de 6 años se aprende a trabajar la cerámica, a cocinar o a tejer. “Nuestra intención es dotar a los chavales de armas para poder ganarse la vida honradamente, no somos una casa de caridad”, explica Isabel Romero, presidenta de la asociación La Maloka. Los profesores son voluntarios de la zona o los mismos alumnos que transcurridos los años se convierten en maestros de los más pequeños.

Muchos de aquellos niños que empezaron a acudir a recortar cartulinas al patio de Mateo y Nicolasa hoy se ganan la vida vendiendo los collares y pulseras que fabrican en un mercado artesanal de Bogotá. Otros trabajan como panaderos para una importante cadena de panaderías del país gracias a un acuerdo de la casa taller con esta compañía para suministrarle productos.

Casa taller "Las Moyas"

Casi sin querer, el sueño de este benetusero se había convertido en realidad. Habían conseguido trabajar ayudando a los demás sin necesidad de acatar las normas de las grandes organizaciones con las que ellos estaban tan en desacuerdo. “Hay proyectos de ONG´s muy importantes que se limitan a construir una escuela o un hospital sin reparar en quién lo va a dirigir, cuáles son los objetivos y cuál va a ser el seguimiento para que el objetivo se cumpla. Eso era fundamentalmente de lo que se quejaban Mateo y Nicolasa”, aclara Isabel.

La crisis también se nota

Con sólo 45 socios, La Maloka sólo se nutre de las aportaciones que hacen sus miembros. En estos momentos el acceder a alguna ayuda pública es casi imposible. “Otros años hemos presentado a las instituciones públicas proyectos menos trabajados que los que llevamos presentando últimamente y nos los aprobaban pero ahora es muy difícil”, reconoce Isabel. Incluso alguno de sus miembros ha tenido que dejar de pagar la pequeña cuota mensual con la que colaboran al sustento de la situación debido a la delicada situación por la que atraviesan muchas familias.

A pesar de ello, no pierden la ilusión por contribuir a mejorar la calidad de vida de aquellos jóvenes. Durante las últimas fiestas de Benetússer la asociación montó un barracón en el que se servían cenas y con el que han logrado recaudar un pellizco importante de euros que se van destinar a reparar una parte del techo de la casa taller que tenían algo deteriorado.

Encerrados por la V-31

Reportajes

Los tractoristas de Silla hacen cientos de kilómetros de más para poder descargar arroz en la cooperativa de Massanassa

Sólo 3 kilómetros separan el campo de arroz donde trabaja Vicente de la cooperativa de Massanassa donde tiene que acudir al menos tres veces al día para descargar la cosecha que va recolectando la segadora. Su tractor, calificado por el código de circulación como vehículo especial, tiene una limitación de velocidad de 45 kilómetros por hora. Por este motivo este tipo de vehículos tienen prohibida la circulación por autopistas y autovías. En estas vías está penalizada la circulación a una velocidad que sea inferior a la mitad del límite máximo. Como el límite ahora vuelve a ser de 120 kilómetros por hora, está prohibido circular a menos de 60.

Segadora en campo de arroz

Para evitar pasar por la Pista de Silla, Vicente tiene que dar un rodeo enorme, cruzar varias localidades y hacer más de 40 kilómetros para recorrer los escasos 3.000 metros que le separan de la cooperativa. “Es increíble que no se haya buscado una solución a este problema, es tercermundista lo que tenemos que hacer para poder trabajar sin que nos multen”, comenta Vicente.

Los más osados se arriesgan a multas de 300 y 400 euros, a la pérdida de 4 puntos del carnet de conducir o en el peor de los casos a una retirada temporal del permiso de conducir. Circunstancia, esta última, terrible para la mayoría de transportistas que por su condición de trabajador autónomo perderían su empleo durante el tiempo de penalización y por lo tanto sus ingresos. Juan, otro tractorista, nos advierte que este año cuando sólo se llevan unos pocos días de campaña de recogida del arroz, ya han multado a más de uno.

No siempre ha sido así, Vicente Alfonso, encargado de la cooperativa agraria San Pedro de Massanassa, nos explica que este problema se ha agravado desde hace unos años. “Antes la Guardia Civil era comprensiva durante el periodo de recogida del arroz y no multaba o si lo hacía, se podía reclamar y te la quitaban”, reconoce. Hay también otros que le echan la culpa al afán recaudatorio de la administración. Encontramos a Conrado cargando su tractor en su campo de la marjal de Silla. Hoy no le toca descargar en Massanassa, hoy va a Catarroja. “Estamos en crisis y hay que sacar dinero de donde sea para tapar los agujeros que hay en la administración y ha pagarlo como siempre los trabajadores”, protesta.

Tractor transportando arroz

Los 40 o más kilómetros extras de viaje que hace cada tractor supone una pérdida de tiempo considerable, un peligro para la carga debido a la cantidad de badenes que se encuentran al cruzar los pueblos y lo que es más importante un gasto de combustible que les hace perder dinero. “Un trayecto que se podría realizar en 10 minutos tardamos casi una hora y gastamos el triple de gasoil”, reconoce otro tractorista.

Soluciones con sentido común

Los propios afectados apuntan numerosas soluciones. Muchas de ellas, comentan que son fruto de “aplicar el sentido común”. La más sencilla y a la vez la que más adeptos tiene entre los tractoristas es las de que durante los 15 días que dura la campaña se pueda habilitar, durante unas horas concretas, un carril en la Pista de Silla por el que poder circular. Dicen que la molestia para el resto de conductores sería mínima debido a la anchura que tiene el arcén ya que sólo invadirían una pequeña parte de uno de los tres carriles de la autovía.

Esta solución estaría incluso avalada por el anexo 3 de ley sobre tráfico, circulación de vehículos a motor y seguridad vial que especifica que los vehículos agrícolas aunque no alcancen la velocidad de 60 Km/h, como es el caso de los tractores agrícolas, podrán circular por autovías cuando no exista itinerario alternativo o vía de servicio adecuada.

Otra de las posibilidades sería la de construir una vía de servicio en sentido Valencia igual que la que ya existe en sentido contrario. La última de las opciones podría ser la de levantar un puente sobre el barranco de Chiva que separa Massanassa de Catarroja y dar continuidad a alguna de las numerosas vías agropecuarias que existen en la zona. Estas dos últimas salidas al problema son en las que menos se confía debido a los recortes de las administraciones en materia de infraestructuras.

La noche de los higos

Reportajes

Xirivella celebra desde hace más de 100 años la noche de los higos que precede al acto religioso de la “descuberta” de la Mare de Deu de la Salut.

Cuenta la leyenda que fueron dos alfareros cavando un hoyo en busca de arcilla los que descubrieron la imagen de la virgen oculta bajo una campana. Esta modalidad de protección de las imágenes no es exclusiva de la localidad de Xirivella. Otras poblaciones cercanas como Alfafar tienen como patrona, en este caso la Mare de Deu del Do, otra imagen descubierta de la misma manera. Algunos datos como la construcción de una ermita en el lugar exacto del hallazgo en el año 1604 hacen pensar que su descubrimiento se produjo a finales del siglo XVI o principios del XVII.

Mare de Deu de la Salut Xirivella 1920Se trata de una imagen de unos 80 centímetros de altura y con un marcado estilo flamenco, dato que refuerza la teoría de la fecha de su descubrimiento puesto que la influencia flamenca fue muy acusada en el arte en España durante los siglos XIV y XV. En su origen debió ser más alta puesto que sus proporciones son incorrectas haciendo que parezca una imagen enana. La hipótesis que se maneja al respecto es que fue cortada para que cupiera en la campana donde iba a ser escondida.

Sobre los motivos de su ocultación no se han encontrado demasiados datos, algunos historiadores como María Teresa Abad defienden que podría deberse a la intención de protegerla ante alguna revuelta político-social. Desde su descubrimiento fue conocida como la Mare de Deu de Xirivella añadiéndose posteriormente el título de Mare de Deu de la Salut, probablemente a raíz de la protección ofrecida al pueblo de Xirivella durante las epidemias de peste bubónica del siglo XVII y las del cólera del XIX.

Desde hace más de 100 años los fieles a la Mare de Deu de la Salut celebran el día de su patrona con la “descuberta”. Se trata de un acto religioso en el que se retira el cortinaje que ha mantenido oculta la imagen de la virgen durante la noche del 7 al 8 de septiembre para que los feligreses puedan contemplarla. “La gente aplaude cuando ve aparecer a la virgen como si fuera la primera vez que la ven. Es muy emocionante”, nos confiesa Conchín Ortí camarera de la virgen y vecina de Xirivella durante más de 70 años.

Noche de los higos Xirivella cena en la calle La “descuberta” comienza a las cinco de de la mañana y reúne a devotos de toda la comarca. Dos horas antes de que se abran las puertas de la iglesia suele haber gente esperando para poder entrar. Es por este motivo por el que muchos no se acuestan para poder disfrutar de un buen sitio. Es muy común durante esa noche ver a numerosos grupos de amigos y familiares cenando en la calle haciendo paellas o carne a la brasa y aguantando la hora de acudir a la iglesia con interminables tertulias a la fresca.

Xirivella antiguamente era una localidad rodeada de higueras. Tras pasar la noche en vela a la espera del encuentro con la virgen, los vecinos de Xirivella se acercaban a los campos para poder desayunar higos con rosquilletas. Tanto fue arraigando la tradición que hasta estaba permitido que durante ese día todo el mundo pudiera acceder a las propiedades en busca de esta fruta. “Los dueños de los campos aceptaron a regañadientes. Regaban los campos el día de antes para que estuviera todo embarrado y fuera más difícil cogerlos”, comenta Conchín.

Recuperar la tradición

Hace ya más de 20 años que las higueras han desaparecido de los alrededores de Xirivella y por lo tanto ya no se va a los campos. Sin embargo, algunos vecinos han continuado con la costumbre de comer higos después de la misa de la “descuberta” aunque ahora van al supermercado a comprarlos. “Los que vivimos aquí toda la vida tenemos higos en casa esa noche”, reconoce Conchín.

Para que no se pierda la tradición de esa noche, el ayuntamiento es ahora el que surte de higos a sus vecinos. Este año los clavarios han repartido a la salida de la misa más de 80 kilos de esta fruta. “Consideramos muy importante recuperar viejas tradiciones. Los clavarios están inmersos en un proceso de recuperar esas costumbres y van a contar con el apoyo del ayuntamiento”, explica Paqui Bartual concejala de fiestas del ayuntamiento de XIrivella. Otra de las tradiciones recuperadas por los clavarios este año ha sido el traslado de la virgen desde la ermita hasta la iglesia a hombros de los vecinos en lugar de con el anda con ruedas como se venía haciendo en los últimos años.