Ayuntamientos 2.0

Comunicación, Maketing on line y redes sociales, Reportajes

La mayoría de los consistorios de L´Horta aprovechan las redes sociales para estar más cerca de sus ciudadanos

La implantación rapidísima de los smartphones, teléfonos móviles con acceso a internet y múltiples aplicaciones, ha terminado por convertir a las redes sociales en una auténtica revolución que ha cambiado la forma de interactuar del ser humano. Seguramente, ni el propio Mark Zuckerberg, creador de Facebook, en sus mejores sueños imaginaba que sólo 7 años después de que ideara una plataforma para que los estudiantes de la universidad de Harvard intercambiaran comentarios y fotos llegaría a tener hoy más de 600 millones de usuarios en todo el Mundo. En nuestro país, visitan su página de Facebook al menos 8 millones de personas cada día.

Facebook del Ayuntamiento de Picanya

Poco a poco las empresas se han ido dando cuenta que el perfil de los clientes está cambiando y no sólo por la crisis. La gente cada vez más está utilizando la red para informarse y no sólo de lo que ocurre en el mundo, sino de todo aquello que le puede interesar, un viaje, un coche, una casa, un teléfono.

La política tampoco ha sido ajena a este cambio de tendencia experimentado por la población. Los que fueron más rápidos en entender el fenómeno son los que ahora se encuentran en una situación de privilegio, de ventaja con respecto al resto. Los ayuntamientos de la comarca de L´Horta son un ejemplo claro. Algunos como Torrent, Picassent o Picanya ya llevan cierto camino recorrido y son los que en la actualidad mayores seguidores acumulan. Otros han llegado un poco más tarde pero quizá hayan entendido mejor la virtud principal del llamado entorno 2.0, la interactividad. Catarroja, por ejemplo, aprovecha los comentarios para solucionar on-line las dudas y preocupaciones de sus vecinos.

Facebook del Ayuntamiento de Catarroja
Muchos de los expertos en el mundo Social Media vaticinan que el hecho de conocer mejor al ciudadano a través de sus opiniones en las redes sociales va a convertirse en una herramienta fundamental para los políticos a la hora de tomar decisiones. Lamentablemente, es precisamente esta circunstancia la que tal vez más abandonada tienen los ayuntamientos de L´Horta. La plataforma ideada por Zuckerberg evoluciona casi de forma diaria y ya da la oportunidad para que las organizaciones que estén presentes en esta red social puedan realizar encuestas con el fin de poder tener un conocimiento sobre el parecer de los seguidores. Es cierto que algunos de nuestros políticos locales lo hacen de forma personal en su propio perfil. Es el caso del alcalde de Paiporta, Vicente Ibor, que anima a la participación en su foro privado en el que cuenta con cerca de 4.000 amigos. Sin embargo, la práctica habitual es la de colgar en el perfil institucional las mismas noticias que se pueden leer en la web oficial del Ayuntamiento sin aportar ningún dato nuevo y sin animar a la participación.

Carmen Jávega, la más 2.0

Otros alcaldes, como el de Alboraia Miguel Chavarría o Carmen Jávega alcaldesa de Aldaia redirigen a sus seguidores hacía artículos que publican en sus blogs personales. Esta última, es de largo la máxima representante local más activa en las redes sociales. Además de tener el record de seguidores en Facebook de los alcaldes de la comarca, ronda los 5.000 seguidores, es una habitual en la otra gran plataforma, Twitter.

Carmen Jávega alcaldesa de Aldaia

Los principales ayuntamientos de España, Madrid, Barcelona, Zaragoza o Sevilla u organismos autonómicos y provinciales como la Generalitat Valenciana o la Diputación de Valencia, ya utilizan Twitter para informar a sus seguidores, que en esta plataforma se les llama followers, de las novedades y noticias que generan. Se trata de una herramienta mucho más joven que Facebook, fue lanzada en julio de 2006 y la versión en español a penas tiene dos años de vida, quizá por este motivo está menos desarrollada por los ayuntamientos de la comarca.

A pesar de ello, Alaquàs, Burjassot, Catarroja, Torrent, Alfafar o Silla tienen abiertos sus perfiles para informar, algunos de ellos a diario, sobre las cuestiones locales que pueden interesar a sus vecinos. En el terreno personal, muy pocos de nuestros políticos locales utilizan esta tribuna pública. Además de Jávega, Rafael García, teniente de alcalde del ayuntamiento de Burjassot es otro de los más introducidos en Twitter con cerca de 300 seguidores.

Ayuntamiento de Torrent en Twitter
La trasparencia ha sido durante la última campaña electoral una de las principales consignas de los partidos políticos. Las redes sociales brindan una excelente oportunidad a nuestros representantes para poder recortar la distancia entre los ciudadanos y la política para que no de la sensación, como reivindica el movimiento 15M, de que donde hay personas ellos sólo ven votantes y sólo cada 4 años.

Publicado en el periódico Valencia Express el viernes 29 de julio de 2011

La guerra no es lugar para niños

Reportajes

Picanya acogió durante la Guerra Civil a casi doscientos menores que huían de los horrores del combate.

En octubre de 1936, el gobierno republicano presidido por Largo Caballero puso en marcha el Comité de Refugiados, que pretendía ‘sustraer a la infancia del ambiente bélico’. La proximidad de la lucha armada aconsejaba evacuar a zonas alejadas de la contienda a numerosos niños que tenían su residencia en zonas afectadas por el curso de las operaciones.

La propaganda republicana apoyaba a la ley con mensajes como: ‘¡Padres! Vuestros hijos son vuestra propia personalidad y el futuro de la sociedad española. Es vuestro deber alejarlos de todo peligro. El Ministerio de Instrucción Pública cuenta con recursos y dispone de las máximas posibilidades para que nada les falte. Tú, padre consciente, debes evacuar a tus hijos’. En abril de 1937 ya eran más de cien mil los niños que abandonaron Madrid.

Fue en aquel momento cuando la familia Pascual García tomó la decisión de mandar a sus tres hijas fuera de peligro. Un día de abril del 37 los padres de Teresa, Juana y Carmen recibieron una carta del colegio donde se les hacía esta recomendación. ‘Mis padres lo pensaron mucho, no querían desprenderse de nosotras’, reconoce Juana. Tras mucho tiempo de reflexión, la decisión final fue la de sacarlas del infierno en que se había convertido la capital de España.

Pocos días después, las tres, acompañadas por sus padres, subían a un tren que les tenía que conducir a Valencia. ‘Fue un momento muy duro, en la estación sólo se escuchaban lloros de los niños al despedirse de sus parientes’, cuenta Teresa. Con sólo 12, 10 y 8 años la guerra las separó de los suyos. El viaje fue muy largo, el tren tuvo que detenerse en varias ocasiones por culpa de lo castigada que estaba la vía férrea.

Una vez en la ciudad del Turia, en el patio del colegio Luis Vives los dividieron para repartirlos por diferentes localidades. Teresa, Juana y Carmen subieron en el autobús que les llevaba a Picanya. Estaba todo el pueblo en la plaza esperándoles. Les acogieron con mucha alegría y ‘con los brazos abiertos’ según cuentan las hermanas Pascual.

Muchos de los niños bajaron del autobús bastante aturdidos y echando de menos a sus padres. ‘No ploreu, no ploreu que ací estareu bé’, les decían las personas que habían ido a recogerlos. ‘No entendíamos nada, pensamos ¿esta gente en que idioma habla?’, recuerda con una sonrisa Juana.

Las tres se fueron con el teniente de alcalde del ayuntamiento, el señor Roig, que era el único que tenía espacio en su casa. Fue una de las cosas que les pidieron sus padres, que nunca se separasen. El refugio en casa particulares fue una solución de urgencia hasta que estuvieron preparadas las colonias escolares. En Picanya hubo tres. Una en el huerto Albiñana, otra en el de Lis y la última en el de Coll. En total casi 180 niños vivieron en paz en esta localidad durante los años de la Guerra Civil.

Las colonias eran un oasis de paz en un país sumido en la crueldad de la guerra. Los niños hacían deporte, estudiaban y jugaban sin miedo. ‘Nos llevaban a la playa de Valencia. Fue inolvidable. Nunca habíamos visto el mar’, señala Juana. Otro de los recuerdos que con más cariño guardan es el olor de los naranjos que rodeaban a la colonia del huerto de Lis. ‘Madrid olía a bombas. El olor a naranja nos daba la vida’, reconoce Carmen.

Uno de los momentos más esperados en el huerto de Lis era la llegada de Santolaria, el cartero. Semanalmente las familias y los niños se comunicaban con cartas. Leyendo las misivas los niños volvían momentáneamente a la realidad. España se encontraba sumida en una guerra y ese era el motivo por el que estaban separados de sus padres.

Juana, la mayor, y su padre habían establecido un código secreto para saber si la situación en la colonia iba bien. ‘Mi padre me dijo que dejara abierta la letra “o” si había algún problema. Nunca lo tuve que hacer, siempre cerré las “oes” en mis cartas’, confiesa Juana.

Dos años después de su llegada a Picanya, los niños de las colonias tuvieron que ser trasladados a Murcia. La guerra avanzaba y el huerto pasó a ser base de operaciones de las brigadas internacionales. Allí los niños vivieron el final de la guerra. Los más afortunados no perdieron a sus padres en combate y pudieron volver a sus casas. Fue el caso de Carmen, Teresa y Juana que tras tres años de evacuación pudieron reencontrarse con sus padres.

Setenta años después, las hermanas Pascual volvieron este fin de semana a Picanya. Lo hicieron coincidiendo con la presentación del libro “Els Horts Solidaris” de Cristina Escrivà y Rafael Maestre en el que se cuenta la vida y la organización de estas colonias educativas. Carmen, Teresa y Juana pudieron por fin cumplir un sueño, dar las gracias a los ciudadanos de Picanya por el cariño y la solidaridad mostrada con ellas durante esos momentos tan difíciles.

Reportaje publicado por Ricardo Marí en el periódico Valencia Express el 1 de abril de 2011.